En ésta cabalgata se conoció una nueva ley natural ranchera:
"El jinete no debe de pesar más que la yegua";
Al buen amigo Carlos Ramos, conocido por todos nosotros como "La manzana" le sucedió que al terminar la cabalgata la llegua ya no pudo más y se le "rajó"; y es que la "lagrimita" no conforme con su peso, también traía amarrada en la cabeza de la silla, una hielera con "cheves" para aguantar el calorón.

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